Temores y desafíos de la inteligencia artificial

Publicado: 12 de junio de 2024

La inteligencia artificial (IA) está cambiando el mundo del trabajo y seguirá transformándolo aún más. Aunque esta nueva tecnología potenciará la productividad y la eficiencia, también puede resultar para muchos una amenaza a los empleos tradicionales, y un mayor desempleo en determinados sectores. Claramente, este cambio ofrece tanto oportunidades como desafíos. A medida que incursionamos en la era de la IA, es importante tener en claro qué es y analizar cómo transformará los paradigmas laborales actuales.  

"La IA representa un proceso similar a la revolución industrial del siglo XVIII, tiempo en que comenzó la mecanización y automatización de procedimientos que hasta aquel entonces se hacían artesanalmente. Las máquinas que en muchos casos reemplazaron la intervención humana superaron a ésta en velocidad y precisión.  La revolución industrial usó máquinas para fabricar cosas, y hoy en día, la revolución tecnológica utiliza la automatización inteligente y la informática avanzada para hacerlo. Ahora, ¿qué es la IA? Si se tuviera que explicar de manera sencilla, es como enseñarles a los ordenadores a pensar y actuar como los seres humanos. La IA intenta replicar los procesos de inteligencia humana mediante la creación y aplicación de algoritmos (conjunto de instrucciones), adaptándolos a un contexto informático en constante cambio. En síntesis, la IA busca que las máquinas aprendan, razonen y tomen decisiones por sí mismas, para que puedan realizar tareas complejas de manera automática, en un escenario tecnológico en evolución", explica el licenciado en Comunicación Segundo Martínez, experto en los efectos sociales de la IA.

Aunque a menudo pasamos por alto su presencia, la inteligencia artificial (IA) ya forma parte de nuestra rutina diaria. Está presente en los asistentes virtuales que responden a nuestras preguntas en nuestro celular o en las plataformas de streaming que analizan nuestras preferencias y sugieren contenido. Los algoritmos de las redes sociales, la autenticación biométrica mediante reconocimiento facial en teléfonos móviles, los chatbots en sitios web, y las traducciones automáticas en los buscadores son solo algunas manifestaciones del avance de esta inteligencia que simula el pensamiento humano y ya se encuentra entre nosotros.

Increíble, pero real, en la actualidad la IA nos permite recrear el estilo literario de Shakespeare, pintar como Van Gogh o descubrir a Wally en una ilustración. Además, las máquinas alcanzaron tal el nivel de perfección que pueden realizar tareas médicas complejas, como diagnosticar la diabetes de miles de pacientes en minutos a partir de imágenes de la retina o detectar el cáncer de pulmón mediante radiografías. Estamos hablando no solo de tareas simples, sino de aquellas que tradicionalmente eran realizadas exclusivamente por profesionales altamente cualificados. Este avance sin precedentes ha desencadenado una auténtica revolución en la manera en que la inteligencia artificial impacta en nuestra sociedad.

En este contexto, se evidencia que la inteligencia artificial (IA) ya está presente y continuará desempeñando un papel importante en el ámbito laboral. Los datos de una encuesta, realizada en Trabajópolis, revelan que la mayoría (84%) de las personas está familiarizada con el concepto de IA, aunque solo un 24% de los que respondieron la encuesta dicen que en su lugar de trabajo se está implementando el uso de inteligencia artificial.

Por otra parte, un 11% de los encuestados de Trabajópolis considera que usar inteligencia artificial es tomar el camino fácil, donde no se reflexiona ni se realiza esfuerzo mental alguno. Pero no todos piensan igual, más de la mitad de los entrevistados (51%) opina que la IA es una aliada para completar tareas y que su uso no implica en ningún caso una evasión de responsabilidades.  A pesar de esto, es crucial seguir educando sobre los beneficios de la inteligencia artificial.

En cuanto a la posibilidad de tener un jefe robot en el futuro, un llamativo 24% lo ve como una idea factible. Esto indica que la alternativa de un liderazgo a cargo de máquinas está ganando aceptación. Por otra parte, existe un consenso general (85%) acerca de la necesidad de instruir a los niños en el uso de herramientas de inteligencia artificial para prepararlos para el futuro laboral.

Los temores a la pérdida de empleo.

Un informe de Goldman Sachs destaca que unos 300 millones de puestos de trabajo están en riesgo, sobre todo en los países desarrollados. Los más recientes progresos en IA podrían resultar en la automatización de esa cantidad de empleos en las economías avanzadas, lo que representa una cuarta parte de la fuerza laboral en Estados Unidos y en Europa.

Sin embargo, de acuerdo al estudio de la Cepal "La transformación del trabajo y el empleo en la era de la inteligencia artificial",  el riesgo percibido de la automatización de ciertas tareas no implica necesariamente una reducción automática en la demanda de esos trabajos. De hecho, la introducción de inteligencia artificial (IA) puede enriquecer esos roles. La IA no solo posibilita la automatización de diversos trabajos, sino que también puede transformar los empleos, generando nuevas responsabilidades. Además de simplificar la ejecución de muchas tareas, la IA tiene el potencial de mejorar las habilidades humanas para abordar nuevos puestos de mayor valor agregado o para realizar las tareas existentes con mayor eficiencia. En este contexto, la IA se convierte en una herramienta de apoyo, más que en un reemplazo directo de las capacidades humanas.

"La situación de la inteligencia artificial y el empleo en América Latina es diferente a la de los países desarrollados. La incorporación de esta tecnología es mucho más lenta, por lo tanto, la conciencia colectiva y preocupación acerca de sus implicancias también.  Problemáticas características de nuestra región como la brecha digital, la ausencia de una base tecnológica de avanzada y la falta de profesionales capacitados en IA, generan un atraso en comparación con los países del primer mundo. América Latina acumula además altísimas tasas de desempleo e informalidad laboral. Más allá de este contexto, tanto empresas como gobiernos en América Latina están siendo conscientes de la importancia de potenciar la IA para alcanzar una mayor productividad y excelencia", agrega el licenciado Segundo Martínez.

En cuanto al impacto que puede producir la IA en la región, aparecen opiniones encontradas. Algunos temen que a causa de la automatización se pierdan los trabajos tradicionales y otros, en cambio, están convencidos de que la IA traerá transformaciones en vez de pérdidas, ya que se crearán nuevos puestos vinculados con la tecnología y la utilización de esta nueva herramienta. En síntesis, piensan que será necesario rediseñar nuevas habilidades que se adapten a los requerimientos del mercado. Por ejemplo, los trabajos que requieren creatividad, pensamiento crítico e inteligencia emocional tienen menos probabilidades de ser automatizados e incluso pueden experimentar una mayor demanda. Invertir en programas de educación y capacitación que doten a los trabajadores de estas habilidades puede ayudar a garantizar que sigan siendo empleables en el futuro.

Existe también un temor entre los empleados de las empresas de no estar capacitados en la herramienta de IA. "Una investigación reciente realizada en 18 países por el Boston Consulting Group, señala que solo un 14% de los empleados de puestos jerárquicos fue capacitado en IA, mientras que el 86 % restante siente que todavía le falta un alto nivel de entrenamiento. Estos porcentajes se potencian en América Latina, donde la capacitación es aún menor", explica el licenciado Segundo Martínez.

Una mirada positiva

La inteligencia artificial va a transformar las economías del mundo. Según una investigación del BID su impacto puede generar:

  • Aumento de productividad: La IA automatiza tareas repetitivas, aumentando la productividad y mejorando la toma de decisiones.
  • Creación de empleo: Gestionada adecuadamente, la IA puede estimular el crecimiento de empleos complementarios. Surge evidencia de un aumento de vacantes en trabajos relacionados con la IA.
  • Mejora en decisiones: Algoritmos basados en IA procesan grandes cantidades de datos, mejorando la toma de decisiones en diversos sectores.
  • Innovación y crecimiento: La IA no solo innova, sino que impulsa avances en industrias como salud, transporte y energía, generando nuevos productos, servicios y modelos de negocio.

Sin embargo, el informe destaca consideraciones cruciales para aprovechar de manera responsable el poder de la IA, entre ellas cuestiones éticas y jurídicas, como establecer regulaciones claras para garantizar la equidad, transparencia y responsabilidad en el uso de la IA. También recuerda la importancia de generar programas de capacitación, en especial en países de nuestra región, para evitar el desempleo. Con la intención de maximizar los beneficios de la IA en la región, se sugieren recomendaciones como fomentar infraestructura digital, investigación y desarrollo, mejorar la educación y desarrollo de habilidades, apoyar la iniciativa empresarial, y estimular la colaboración y el intercambio de conocimientos.

En definitiva, la tecnología está aquí para acompañarnos y por qué no para servirnos. Lo principal es darnos cuenta de que los seres humanos somos protagonistas del cambio, tenemos el timón para manejarla y definir sus límites. Es la herramienta que nos permite potenciarnos, amplificar nuestras capacidades y tener acceso a todo aquello que necesitamos con mayor eficiencia y rapidez. Es una aliada práctica, que nos suma. La IA ayuda al ser humano a concentrarse en lo importante, a evitar esas tareas repetitivas y focalizar en todo aquello que nos permite evolucionar. Es clave no temerle, sino utilizarla para nuestro bien propio y común. La IA nos abre el camino para mejorar, no lo cierra. Es un paso para alcanzar un nivel de excelencia mayor.

Hay cualidades netamente humanas como la creatividad, las relaciones personales, la comunicación, el amor y la empatía, que es difícil que puedan ser reemplazados por una máquina. El desafío que se viene por delante es no perder nuestra esencia humana, plantarnos en nuestras habilidades y profundizar en nuestro desarrollo y capacitación. La IA puede dibujar, describir, ilustrar, colorear una casa, pero nunca tendrá la capacidad de armarla.

Los 4 miedos principales:

* El temor a la desaparición del empleo: a medida que la IA se vuelve más avanzada, muchos temen que reemplace a los trabajadores humanos en distintos campos.
* El miedo a la pérdida de privacidad: la IA tiene el potencial de invadir la privacidad de las personas a través del análisis de grandes cantidades de datos personales. Tecnologías como el reconocimiento facial y la recopilación masiva de datos de usuarios pueden construir perfiles detallados que contienen información sensible. Existe un temor en las personas de que la IA tenga acceso a aspectos íntimos de la vida personal.
* El miedo a la "superinteligencia": la posibilidad de que la IA se vuelva más inteligente que los humanos. Esta realidad plantea cuestionamientos éticos y de control. La fantasía de que una IA tome decisiones autónomas y supere la comprensión humana plantea incertidumbre sobre la seguridad y el futuro de una humanidad manejada por máquinas.
* En el ámbito laboral, el miedo a ser percibido como menos productivo debido al uso de la IA preocupa a los empleados. La integración de esta herramienta en el ámbito laboral puede provocar ansiedad y potenciar el temor de sentirse menos valiosos o quedar fuera del mercado por no conocer la herramienta. Percibir esta realidad como una amenaza laboral puede provocar una resistencia al cambio.

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