Un bioquímico tiene la función de estudiar la forma en que los procesos químicos en los organismos vivos revelan su funcionamiento molecular. Una de sus principales funciones son las investigaciones, donde examinan la estructura, función e interacciones de diversas moléculas, como una parte fundamental para comprender procesos básicos como el metabolismo, la replicación del ADN y la comunicación entre células. Pueden estar involucrados en la creación de medicamentos, mejorar métodos de diagnóstico, o desarrollar cultivos más resistentes a las enfermedades, por lo que su habilidad de manipular procesos biológicos es clave. Otra de sus tareas claves es analizar e interpretar datos de los experimentos con el fin de formular nuevas hipótesis y diseñar experimentos que amplían el conocimiento científico, usando herramientas estadísticas y computacionales para entender esos resultados. Este trabajo requiere una combinación de habilidades técnicas y de análisis, junto con un sólido conocimiento en química y biología. Por otro lado, colaboran con científicos de varias especialidades en proyectos, aportando sus conocimientos para el abordaje de problemas complicados. También participan en la escritura de artículos, al mismo tiempo que comparten los descubrimientos de sus experimentos en conferencias especializadas y buscan financiamiento para nuevos proyectos.