El trabajo en tesorería se centra en la gestión de los recursos financieros de manera eficiente, para garantizar la liquidez para las operaciones diarias, optimizando el uso del capital para que la empresa funcione sin problemas, siendo una de las funciones clave la planificación y gestión del flujo de caja, asegurando que la empresa pueda operar sin inconvenientes y cumplir con sus compromisos financieros, lo cual incluye la supervisión de pagos, cobros y conciliar cuentas bancarias para que todas las transacciones estén registradas correctamente y no haya discrepancias. Un aspecto clave es la gestión de la deuda y el financiamiento de la empresa, lo cual implica el análisis de las necesidades de crédito, negociando condiciones favorables con bancos y otras instituciones financieras, controlando los niveles de endeudamiento para la solvencia de la empresa; al mismo tiempo participa en la gestión de riesgos, donde utiliza instrumentos financieros derivados para la protección de la empresa de fluctuaciones inesperadas. La tesorería se encarga de la inversión del excedente del dinero en instrumentos financieros de bajo riesgo con el objetivo de maximizar el rendimiento sin poner en peligro la seguridad del capital, trabajando de la mano con otras áreas de la empresa, para que la gestión del efectivo esté alineada con los objetivos generales.