Una azafata se encarga de que los pasajeros estén seguros y cómodos durante el vuelo, y de que se sigan todos los procedimientos de seguridad antes, durante y después del vuelo, incluyendo la realización de demostraciones de seguridad, el uso de los dispositivos de emergencia, y la verificación de que los cinturones de seguridad estén abrochados y que el equipaje de mano esté bien guardado. Durante el vuelo, la azafata se ocupa de la atención de los pasajeros y sus necesidades, de la respuesta de preguntas y de la ayuda especial a personas con discapacidades, niños o aquellos que necesiten atención adicional. Además, ella maneja situaciones de emergencia, siguiendo los procedimientos que corresponden para cada situación. La azafata también ofrece un servicio al cliente de alta calidad con el fin de que los pasajeros tengan un buen viaje, manteniendo una actitud profesional, siendo paciente y teniendo buenas habilidades de comunicación, especialmente cuando surgen situaciones difíciles o estresantes. Además, trabaja en equipo con el resto de la tripulación para el mantenimiento del orden y la seguridad en la cabina. También actúa como un puente entre los pasajeros y la cabina de mando, comunicando cualquier problema o inquietud que surja durante el vuelo. Al final del viaje, se asegura de que todos los pasajeros desembarquen de forma segura y revisa que la cabina esté lista para el siguiente vuelo, incluyendo revisar los asientos y recoger cosas que hayan quedado olvidadas.