El trabajo de una impulsadora se centra en la promoción y el aumento de las ventas de productos o servicios a través de la interacción directa con los clientes en tiendas o puntos de venta, haciendo demostraciones de productos en las que ofrece información sobre las características y beneficios para captar el interés de los consumidores, respondiendo preguntas y resolviendo dudas, a través de técnicas de venta para la persuasión de los clientes. La impulsadora también trabaja en equipo con el área de ventas y marketing para la puesta en marcha de campañas promocionales, incluyendo la repartición de material promocional, como folletos y muestras de productos, siendo responsable de la organización y participación en eventos promocionales, asegurándose la buena presentación de los productos. Otra tarea importante es la gestión de inventario en el punto de venta, asegurando una buena exhibición y reposición de los productos, manteniendo la disponibilidad y visibilidad de los productos para los clientes. La impulsadora también recoge y reporta información sobre las preferencias de los clientes y las ventas, ayudando en el ajuste de las estrategias de marketing y promociones, por lo que se mantiene al día sobre los productos y las tendencias del mercado para una mejor comunicación del valor del producto y un mejor aprovechamiento de las oportunidades de venta.