El trabajo de archivo trata sobre la organización y cuidado de los documentos, ya sean históricos o administrativos. Los archivistas tienen varias tareas importantes, comenzando por la clasificación y descripción de documentos con el fin de que sean fáciles de encontrar y usar. También revisan el contenido de los documentos, identificando su valor, para saber cómo organizarlos mejor en el sistema de archivo. Una parte muy importante del trabajo del archivista es la protección de los documentos, incluyendo el control de cómo se guarda el material para que no se dañe. También se puede optar por digitalizar documentos, así se aseguran de que se mantengan intactos para el futuro. Además, los archivistas a menudo crean catálogos o inventarios que ayudan a los investigadores y al público a encontrar y usar los documentos más fácilmente. Los archivistas también ayudan a la gente en el acceso a los archivos a través de exhibiciones, publicaciones y programas educativos. Tienen la tarea de crear políticas sobre el uso de los documentos, asegurándose de que todo se maneje de acuerdo con las reglas legales y éticas. Al final, el trabajo de archivista también implica deshacerse de documentos que ya no sirven o que han terminado su ciclo de vida. Este proceso de destrucción controlada ayuda a que los archivos se mantengan actualizados, accesibles y en buen estado para las futuras generaciones.