El trabajo en cooperativas implica funciones enfocadas en la gestión y apoyo de los principios cooperativos a través de la administración diaria, planificando actividades, gestionando recursos y supervisando las operaciones para el alcance de los objetivos de la cooperativa, para lo cual se necesitan buenas habilidades organizativas para asegurarse de que las actividades se lleven a cabo de manera eficiente y efectiva. Además, se encarga de la gestión financiera, creando y monitoreando los presupuestos, manejando los fondos y preparando informes financieros, con el fin de asegurar que haya transparencia y que los recursos se usen de manera adecuada, siguiendo los principios de equidad y justicia de la cooperativa. También atiende a los miembros de la cooperativa, interactuando con ellos, ayudándoles en la resolución de problemas, organizando reuniones e informando sobre los eventos y decisiones importantes, con el fin de motivar a los miembros para que participen activamente en las decisiones de la cooperativa y se asegura de que se atiendan sus necesidades. Estos empleados también se enfocan en el desarrollo y promoción de la cooperativa, buscando nuevas oportunidades de negocio, ampliando servicios y dando a conocer la cooperativa en la comunidad, para el crecimiento sostenible de la cooperativa y para fortalecer su posición en el mercado. Por último, los trabajadores promueven principios como la igualdad, la participación y la solidaridad entre los miembros, usando sus habilidades de comunicación y mediación para mantener un entorno de trabajo armonioso.